El País.- Julia Gillard sustituirá a Kevin Rudd como primer ministro de Australia, convirtiéndose así en la primer mujer que ocupa el cargo en el país. Gillard desafió el miércoles el liderazgo de Rudd en el Partido Laborista, aprovechando el derrumbe de popularidad del jefe del Gobierno, y forzó una votación interna que no llegó a producirse porque el primer ministro concedió la derrota.
El Partido Laborista deberá decidir ahora cuándo se producirá el traspaso de poder. Australia se encuentra solo a unos meses de las elecciones, que se desarrollarán en octubre.
Analistas políticos australianos citados por la BBC consideran que Kevin Rudd no se presentó a la votación porque era consciente de que iba a perderla. Las mismas fuentes aseguran que la política exterior australiana no va a cambiar con la llegada de Gillard. Los puntos clave de la agenda se mantendrán, como la permanencia de tropas en Afganistán a medio plazo.
Gillard tiene por delante la tarea de reunificar su partido y enfrentarse a los mismos asuntos que han mermado el liderazgo de su predecesor. La nueva primera ministra tendrá que replantearse el proyecto de ley sobre comercio de emisiones de gases contaminantes, que el Gobierno retiró cuando perdió el apoyo del Parlamento, y el impuesto sobre las actividades mineras, al que se han opuesto con una campaña multimillonaria los dueños de empresas mineras.
Ni Rudd ni Gillard quisieron hacer declaraciones a los periodistas a la salida de la reunión. El secretario del Tesoro, Wayne Swan, ocupará la vacante de Gillard como viceprimer ministro, según decisión de los laboristas. El líder de la oposición liberal, Tony Abbott, tendrá que reorganizar, por su parte, su estrategia política y electoral ante la nueva líder.
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