COLPISA. KATMANDÚ .Pero éste no es momento de las discusiones. Ahora lo es de celebrar la gesta de una montañera nacida el 1 de agosto de 1973 en Tolosa y que subió su primer ochomil, el Everest, en 2001. Una hazaña lograda por encima de críticas a su estilo y las dudas existenciales de la alpinista.
Edurne Pasaban, Asier Izagirre, Alex Txikon, Nacho Orviz y los sherpas Mingma y Pasang protagonizaron ayer una ascensión rápida (apenas 6 horas) y limpia por la cara noreste de la montaña tibetana. Finalmente, los alpinistas no han utilizado la prevista variante hecha por Iñaki Ochoa de Olza en 2006, sino otra similar y más directa que le ha llevado a la cima atravesando la cara noreste hasta la arista noreste. Una ruta abierta en 1980 por los austriacos Egon Obojes y Ewald Putz y hasta ahora no contaba con repeticiones.
Salieron con retraso
Todo estaba previsto para partir a las 4 de la madrugada, pero un imprevisto les alteró los planes. Sobre la 1 (hora local) se vieron sorprendidos por la llegada al campo 3 (7.400 m.) de varios miembros de otra expedición española, que habían montado su campamento 400 metros más abajo y madrugaron para reengancharse al intento. Para protegerlos del frío, la tolosarra y sus compañeros compartieron sus tiendas a la espera de la hora prevista de salida.
Todo ese movimiento nocturno y el fuerte viento acabó por retrasar la partida hasta las 6.00, con las primeras luces del día. El grupo enfiló inmediatamente hacia la cima con Edurne, Asier y los sherpas en cabeza abriendo huella, seguidos de cerca por Álex, Nacho y dos sherpas más. Querían marcar el ritmo para evitar más retraso.
Los alpinistas, según habían decidido el día anterior, no tomaron de inicio la ruta abierta por Iñaki Ochoa de Olza, que baja unos 200 metros desde los 7.400 metros, sortea por debajo unos seracs y sube a la arista noreste. Lo que hicieron fue bordear por encima esos seracs y luego cruzaron la cara noreste hasta un corredor que da acceso a la arista.
Sin embargo, el Shisha Pangma les tenía reservada una sorpresa final. Justo antes de llegar a la cumbre, el terreno se complicó mucho y tuvieron verdaderos problemas para superarlo.
Han dormido a 6.800 metros
Una vez en la cima, los alpinistas se fundieron en un abrazo y se deshicieron en un mar de lágrimas. Después llegaron también a la cumbre el bilbaíno Juanra Madariaga, los burgaleses Isabel García y Roberto Rodrigo, el catalán Jaume Gibernau, los italianos Mario Panzeri y Michele Compagnoni y un japonés de 69 años que ascendió con oxígeno y acompañado de dos sherpas.
Tras la correspondiente sesión de fotos e imágenes para inmortalizar el momento, el grupo inició el descenso. En poco más de una hora habían dejado atrás la peligrosa arista y dos horas después estaban ya en el campo 3, donde decidieron continuar hasta el campo II (6.800m), donfinalmente pernoctaron.
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